El día más aburrido de la historia. ¿Cómo medirlo?
Uno se cansa de hacer lo mismo de la misma manera durante un período de tiempo muy largo. Lo normal es que aparezca el aburrimiento.
Hay quien encontró fascinante investigar cuándo fue el día más aburrido de la historia. En 2010, el informático británico William Tunstall-Pedoe llegó a la respuesta después de analizar más de tres cientos mil hechos históricos gracias a un programa que él diseñó. Consideró que fue el 11 de abril de 1954 porque ese domingo no ocurrió absolutamente nada.
En 1986, se inventaron un test conocido como la Escala de propensión al aburrimiento (BPS), que trata de determinar la causa de los períodos de aburrimiento y los pasos para combatirlo. Pero no hace falta ser Einstein para saber que si algo no me produce interés, con alta probabilidad me aburriré.
El aburrimiento favorece nuevas ideas
Mi experiencia con el aburrimiento es súper positiva desde siempre. Un ejemplo. Cuando era pequeña, pasaba largas temporadas en el pueblo de mi abuela donde había 4 habitantes censados y unos cien vecinos en verano. A pesar de lo pequeño del lugar, tenía una cuadrilla de 6 amigos.
Uno de los momentos que más recuerdo fue cuando el aburrimiento nos llevó a idear un planazo. Teníamos 10 años y se nos ocurrió preparar una merienda para todos los niños. Éramos 18 críos en total y nosotros éramos los mayores.
El primer inconveniente que nos encontramos fue que no teníamos dinero. La solución fue sencilla. Fuimos casa por casa explicando lo que íbamos a hacer y pidiendo la voluntad. La respuesta de los mayores fue maravillosa.
Lo siguiente a resolver fue dónde hacerlo. Las antiguas escuelas era el lugar ideal. Averiguamos a quién teníamos que pedir las llaves y nos pusimos a limpiar. Llevaban más de diez años cerradas así que imagina el estado de suciedad en el que estaban. Para que te lo imagines, me viene a la mente la mirada de susto de mi hermano mientras estábamos con las escobas porque acababa de verme una araña enorme en el cuello. De un manotazo, la tiró al suelo y casi me da un jamacuco cuando la vi en el suelo. Tenía hasta pelos en las patas. Aún se me pone mal cuerpo.
Después de adecentar un aula, cogimos las bicicletas y nos fuimos al pueblo de al lado que era donde estaban las tiendas. Con la recaudación, compramos lo necesario. Luego colocamos mesas. Decoramos. E hicimos sándwiches. Nos quedó genial.
La iniciativa de unos mocosos aburridos sin expectativas generó un día fantástico para muchos niños.
El aburrimiento vivido a solas
El aburrimiento vivido en grupo parece fácil de llevar. Sin embargo, un estudio publicado en la revista Science en 2014 y realizado a una muestra de adultos en la Universidad de Virginia concluye que estar a solas con tus pensamientos es una actividad que no es bien calificada. De hecho, la mitad de los participantes prefirieron auto infligirse descargas eléctricas en lugar de quedarse sentados en silencio dentro de sus cabezas. El dolor físico era una mejor opción que estar con uno mismo.
Investigaciones posteriores, dirigidas por Matthew Killingsworth, un psicólogo obsesionado por descubrir las causas fundamentales de la felicidad, determinaron que «Cuando las personas pasan tiempo dentro de sus cabezas, son notablemente menos felices«.
Después vivimos el Covid y la mayoría tuvimos que familiarizarnos con el hecho de estar parados y en calma. Quizás si este tipo de estudios se repitieran ahora, que el mindfullness y la meditación están de moda, los resultados serían diferentes. La introspección, la relajación y la conciencia de estar en el momento presente están cobrando importancia.
Definitivamente, el aburrimiento a solas y sin hacer nada te lleva a una conversación contigo para comprobar si te estás siendo honesto.
Aburrirse como una ostra
En la antigua Grecia, se escribía el nombre de una persona en una concha cerámica y era desterrada de la población por un periodo determinado como castigo por sus actos. Una ostra era un tiempo de aislamiento y exclusión social en el que, probablemente, el afectado se aburría mucho.
¿Tienes tiempo para aburrirte? Saca provecho a no hacer nada
En términos generales, en muchas culturas, pararse a no hacer nada está considerado una pérdida de tiempo y no está bien visto. Sin embargo, está comprobado que es necesario para activar la creatividad y beneficia nuestro bienestar emocional siempre y cuando aceptemos su utilidad.
Vivimos en ambientes en los que tenemos un exceso de estímulos. Desde aquí, con que se nos pase la frase de «Me aburro» por nuestra mente, ya tenemos el móvil en las manos para que eso no suceda. Es fácil evitarnos y no escucharnos. Sin embargo, si no paramos a estar cómodos con nosotros mismos, no será otra persona la que consiga ese efecto. Nunca.
Moverte de manera compulsiva de una actividad a otra, muchas veces buscando cómo subir la dopamina, es un indicador de que te escondes de ti mismo. Buscas agentes externos a los que prestar atención porque estar contigo te produce malestar.
Puedes haber hecho del aburrimiento crónico tu lugar de confort pero de manera que también estés huyendo de ti mismo. Será fácil de detectarlo porque tendrás hábitos poco saludables.
Cuando no damos rienda suelta a la imaginación, lo que hoy es sólo aburrimiento, si no permitimos que se active la curiosidad para generar cambios en nuestro momento presente, en un periodo de tiempo, termina siendo una crisis existencial.
Cuando infrautilizamos nuestros talentos y capacidades o los empleamos sin ser coherentes, el aburrimiento nos forzará a que demos pasos en otra dirección. Pero para empezar a crear, se requiere tiempo suficiente en modo ocio. Porque te aburres empiezas a hacer cosas que no te habías planteado.
¿Cómo salir del aburrimiento?
Alison Gopnik, profesora de psicología y filosofía de la Universidad de California, demostró en múltiples investigaciones que gracias a la «creatividad libre y la jocosidad», los niños de preescolar resuelven mejor algunas tareas que niños mayores o incluso que los adultos.
En un estudio de la Universidad de Colorado, se mostró que cuando nos permitimos volver a ser como niños, tenemos más inventiva y somos más resolutivos. Cuando nos estamos divirtiendo, nuestra mente no se encierra en algo específico, nos permitimos ver cosas diferentes y que nuestro cerebro haga nuevas asociaciones. El juego favorece reinventarse. Desde aquí, es fácil salir del aburrimiento sin entrar en evasión.
La necesidad de control reduce nuestra capacidad de solucionar problemas porque estamos menos abiertos a lo nuevo y tenemos dificultades para pensar de manera divergente.
Por lo tanto, para encontrar respuestas válidas y con significado, conviene volver al origen de lo que fuimos. Reconectarnos con el niño que fuimos.
Tendemos a huir del aburrimiento. Cualquier cosa es mejor que sumergirnos en esa oscuridad como si fuéramos Alicia en el País de las Maravillas cuando cae por la madriguera. Nos cuesta abrirnos a la experiencia de que las reglas de la lógica y de la realidad se desvanezcan. Calmamos la sensación en lugar de hacer un viaje a lo desconocido porque esta primera opción nos hace sentir una falsa seguridad.
Según la neurociencia, quedarnos embobados, sin hacer nada, es un paso previo necesario para asentar conocimientos y generar nuevas ideas. Así aprendemos y creamos. Las tareas repetitivas y sencillas también nos llevan a ese estado de ensoñación. Lo que yo llamo estar en encefalograma plano es más productivo de lo que parece. Al fin y al cabo, estamos hablando del cerebro, que no descansa ni dormido.
El aburrimiento como fuente de motivación intrínseca
Según estudios de la Universidad Central de Lancashire, en Reino Unido, cuanto más tediosa es la tarea previa, más creativos son los resultados obtenidos en la siguiente actividad. Ante el aburrimiento, el cerebro indica que la situación es deficiente y busca cómo auto motivarse para avanzar. Empieza a divagar, a conectar ideas y la creatividad se estimula. Luego el aburrimiento es una fuente de motivación intrínseca. De hecho, si lo permites, desarrollar una actividad aburrida puede abrirte la puerta a saber qué quieres hacer con tu vida. Tu mente sabrá lo que no quiere y empezará a buscar respuestas alternativas como una loca para salir de ese estado. Así nacen grandes ideas.
El aburrimiento nos anima a buscar significado y profundidad. Es un impulsor para decidir con coherencia, tomar las riendas de nuestra vida y dejarnos sorprender.
Caemos en aburrimiento por no liderar
Si empiezas a hacer algo (una actividad o un trabajo) y te produce aburrimiento permanente en el tiempo, no estás liderando tu vida. ¿Cómo llego a esa conclusión? Te explico.
Te sientes mal porque estás eligiendo perder el interés, no centrar la atención en lo que estás, no disfrutar de la experiencia y no aprender nada.
Aunque sea una experiencia cotidiana o rutinaria, tienes la posibilidad de ponerle un detalle que haga que sea diferente. Hacer la comida con una copa de vino. Planchar con la música puesta. Esperar la consulta del médico leyendo un libro. Inventarte una historia mientras observas. Coger apuntes mientras escuchas. Jugar a tratar de adivinar el color de los ojos del siguiente cliente…
Utiliza el cerebro y crea. Favorece tu plasticidad neuronal. Conecta la información que tienes almacenada de manera efectiva para que cada instante te haga sentir. Los sentidos son la vía de entrada de nueva información a nuestro interior. Así que busca cómo estimularte sanamente. Explora nuevas oportunidades y añade matices. Despierta tu curiosidad y tu imaginación que están en ti simplemente por el hecho de ser humano.
¿No te gusta en lo que estás y no encuentras cómo cambiarlo?
Probablemente elijas una estrategia inconsciente que aprendiste en el pasado, y que te funcionó para salir del aburrimiento, pero ahora es incorrecta. Estás en la obligación de tomar decisiones e introducir cambios. El aburrimiento te apunta que no estás cómodo y te empuja a salir de la quietud. Te cuenta que te adaptaste de más.
Te preguntas: ¿Cómo salir de la zona de confort cuando no tienes un plan?
La manera fácil de entrar en entretenimiento y reducir la sensación de aburrimiento es caer en la evasión. Pero la que nos llena el corazón y nos aporta tiene que ver con buscar significado y profundidad.
Puede que haga tanto que no eliges que ahora no recuerdes lo que deseas pero siempre estás a tiempo. Sal de la apatía de no decidir, toma las riendas de tu vida y déjate sorprender.




