Hace unos años, Antonio García, ex secretario general de la Federación Provincial de Empresas de Hostelería y Turismo de Granada, actualmente jubilado después de 30 años de dedicación apasionada, en una reunión en sus instalaciones, tras mi exposición, me llamó mirlo blanco.
Con la naturalidad que me caracteriza y ante mi desconocimiento sobre este tema, mostré mi ignorancia y, con desparpajo, le pregunté espontáneamente si eso era bueno o malo.
Mirlo Blanco
Etimología
Blanco proviene del latín vulgar blancus, que a su vez deriva del germánico blank, que significa "brillante o resplandeciente".
Me explicó que este pájaro normalmente es negro. De hecho, el origen de su nombre habla de su color. Y que, rara vez, es blanco. Pero esta rareza extraordinaria era considerada algo positivo.
Para mí, era una expresión totalmente desconocida y me sentí alagada por el hecho de que una persona con tanta experiencia y recorrido me considerara así. Es una de las veces que he podido comprobar que soy una rarita empoderada con poder de influencia.
Puede que te llamen friki pero sólo eres una persona visionaria de lo que muchos también quieren y verán como común si se lo muestras. Si lo piensas, se requieren de locos que se pasen de la ralla para inventar reglas nuevas.
sobran las leyes.
Ser diferente e incluso único no es extraordinario. Pero, en nuestra afán de encajar, lo hemos convertido en lo excepcional. ¿Y si cambiamos la moda? Has estado haciendo lo que supone que es lo correcto, siguiendo paso a paso la ruta predefinida y normal, pero sabes que es momento de moverse hacia otros derroteros y salir de lo tradicional porque es liberador dedicarse sin limitaciones a lo que a uno le apasiona.
Sin reglas y mucho corazón, salen alas.
En un mundo en el que «lo normal» es anormal, es fácil ser un mirlo blanco. Tan sólo implica poner luz a lo que antes se veía como negro y recuperar la coherencia para volar hacia tu propio concepto de éxito.





