Reacciones emocionales ante la incertidumbre: 6 formas de afrontarla.

Te preguntas...

• ¿Por qué me entra el pánico cuando no sé qué va a pasar, si, en el fondo, sé que siempre termino saliendo adelante? • Cuando salto a la mínima o me pongo a mil por hora , ¿qué me pasa? • ¿Por qué me cabreo tanto cuando mis planes se tuercen? • ¿Cómo le doy la vuelta a un bajón para que, en vez de hundirme, me sirva para algo útil? • ¿Estoy currando llegar a donde quiero o solo estoy poniendo parches para que no se me desmonte el chiringuito? • ¿Cómo puedo usar el humor para ver las cosas con más claridad? • ¿Estar perdido/a es una señal de que lo estoy haciendo mal? • ¿Qué significa "soltar el control"? • ¿Cómo puedo dejar de flagelarme cuando me equivoco o cuando las cosas no salen como esperaba? • ¿Se puede conseguir lo que uno busca sin pasarlo mal? • ¿Es posible alcanzar el éxito sin sufrir en el proceso?

Público Objetivo

Personas que atraviesan momentos de cambio o con falta de claridad y que, sintiéndose frustradas por la ineficacia de sus métodos tradicionales de control, buscan transformar su gestión emocional en una herramienta de autoconocimiento, y mayor coherencia personal.

El vacío de información, lo desconocido, el no saber cómo, el sentirse perdido, la sensación de caos, la desorientación,… Nos pone de frente a las inseguridades, las dudas, la incomodidad, las preocupaciones, la confusión,… En definitiva, ante el miedo a la incertidumbre.  

¿Cómo reaccionamos ante la incertidumbre? Lo lógico sería decir que sintiendo miedo pero la realidad es que lo camuflamos y se manifiesta externamente de diferentes maneras que podríamos resumir en 6 formas.  

Estas reacciones emocionales ante la incertidumbre no siempre parecen miedo: pueden aparecer como tristeza, aburrimiento, enfado, hiperactividad, humor o incluso como una necesidad de mantenerlo todo bajo control.

el Principito y la incertidumbre

El Principito

Caminando en línea recta 

no puede uno llegar muy lejos.

Se mide la inteligencia del individuo
por la cantidad de incertidumbres
que es capaz de soportar.

El miedo a la incertidumbre es como ese invitado no invitado que llega a la fiesta de tu mente, se come todos los canapés y encima te critica la decoración. Tendemos a pensar que el no saber qué pasará mañana es una amenaza mortal, cuando en realidad solo es la vida recordándonos que no tenemos el mando a distancia del universo.

Infografía que detalla las 6 reacciones emocionales ante la incertidumbre: tristeza, aburrimiento, enfado, hiperactividad, humor y confianza.

1. Caer en la tristeza para no tomar acción ante la incertidumbre

La reacción reactiva (el "mecanismo de defensa"):

Una pasividad enfermiza se apodera de ti y te mantiene en el sofá. Un no lograr lo planeado lo interpretas como un fracaso y entras en desánimo. O estás en una lucha contra ti mismo porque no avanzaste lo que dijiste y no te sientes orgulloso por ello. Te dices que has fallado y otras muchas «lindezas» nada amables, y terminas siendo tu peor enemigo. Ante este auto maltrato, lo habitual es entrar en desidia, desilusión o pereza. Estos sentimientos, mantenidos en el tiempo, llevan a lo que llamamos comúnmente depresión

Cuando esta tristeza se prolonga sin ser atendida, puede afectar profundamente a nuestro bienestar y convertirse en una señal de que necesitamos detenernos y observar qué está ocurriendo.

No es un callejón sin salida, sino un síntoma de que tu sistema interno está agotado y necesita detenerse para procesar un cambio necesario.

La tristeza exige un momento de intimidad saludable para conversar conmigo.

La oportunidad consciente (la "transformación"):

Lees estas líneas y suenan catastrofistas y súper dramáticas, pero ésta era mi estrategia favorita ante la incertidumbre hasta hace dos días. Ahora ya sé cómo no repetir estos encuentros tan poco amorosos conmigo. 

Primero, me recuerdo que mi cuerpo me está pidiendo una cita en privado. La corteza cerebral se ha desactivado para disminuir la actividad interna y mostrarme algo. Se aísla porque no quiere estímulos externos. Me va a mostrar algo del pasado que es falso

Con la información nueva, sacaré nuevas conclusiones que influirán en mis decisiones futuras para que sean más coherentes.  Si entro en tristeza, sé que una parte de mí, que ya no sirve, tiene que morir.  De ahí las ideas de suicidio. Pero al despedirme de algo, se crea un vacío que se llenará con algo nuevo tarde o temprano. 

Aparece la tristeza para forzarme a tener tiempo en soledad. Toca un reseteo interno para poner en duda lo que creo que es verdad y que quizás ya no lo sea.
Así se piensa mejor.

Como no quieres equivocarte, optas por mejor no hacer nada para así no cometer un error. El no tomar decisiones como táctica o decidir sin correr riesgos, lleva, con frecuencia, a una vida monótona y rutinaria, donde todo se repite. 

Elegir siempre lo mismo parece cómodo y seguro pero aletarga. Hasta tal punto que cuando llega una novedad, la mente trata de no registrarla. Prefieres que se te abre la boca por la somnolencia. El aburrimiento se convierte en la zona de confort. Cambias vibrar por tener una falsa sensación de control y seguridad. Pero esta filosofía, mantenida en el tiempo, termina convirtiéndose en una crisis existencial. 

Cuando aceptas que el aburrimiento es tu mecanismo de defensa, te das permiso para dejar de repetir patrones. Ese vacío no es una crisis, es el espacio donde la imaginación se libera de tu diseño previo y comienza a observar los detalles que realmente importan. El cerebro se pondrá a mil, empezará a hacer asociaciones y a pensar de manera diferente, hasta que dé con la clave.  Gracias a bucear en el aburrimiento, te toparás con más profundidad y sentido en tu vida.

El aburrimiento mantenido en el tiempo lleva a una crisis existencial para acceder a una mayor profundidad y a una vida con sentido.

3. Enfadarse para defenderse de la incertidumbre

Te marcas objetivos, pero a menudo los encorsetas en una ‘forma’ rígida y detallada desde el primer momento, confundiendo el qué con el cómo. Cuando la vida cuestiona si esa forma elegida es la adecuada, te enfadas. Ese enfado no es con la vida sino con tu propia resistencia a soltar el ‘cómo’ que habías diseñado, impidiendo que los detalles realmente importantes salgan a la luz.

Te enfadas por no poder cumplir con tu plan o por haberte puesto excusas para no seguirlo. Te culpas por ello y no te sientes merecedor/a de que llegue de una manera sencilla o con otra forma más adecuada que aún no ves con lo que te alejas de tu sueño.

Te cuesta estar ante lo no planificado sin plantearte que pueden ser momentos valiosos de atracción de lo que deseasTienes la sensación de que no tienes el control y te desconcierta. 

Lo que antes era pasión se puede convertir en ira cuando entran  miedos. Entonces el cuerpo se prepara para la lucha y para defenderse, tomando los datos almacenados del pasado. Está en alerta y el razonar pasa a un segundo plano. Trata de tener la razón sin prestar atención a si es lógico o no.  

Cuando ganas la batalla, te mejora el concepto de ti mismo. Esa sensación te gusta así que buscas nuevos combates con nuevas metas. Pero, sin darte cuenta, tu valía pasa a depender de algo externo. Y, al final, en tu toma de decisiones, te traicionas.

La tristeza más el enfado deriva en frustración que sigue dificultando el razonar pero es lo necesario para ocultarnos que tenemos miedo porque si lo reconocemos, podríamos parecer débiles

4. Necesidad de estar en el hacer para no pensar en la incertidumbre

No puedes parar a escuchar esas voces que te dicen que estás desorientado. En su lugar, permaneces activo, moviéndolo todo. Crees que en el ‘hacer’ reside la capacidad de controlar el resultado y que es el hacer el que permite que las cosas sucedan. Y cuando la vida te cuestiona la forma, tu respuesta es intensificar el hacer en la misma dirección, ignorando las señales que te piden observar detalles nuevos.

No te mueves hacia tu destino sino que tratas de evitar que la forma que diseñaste se desmorone. Quieres influir en el ahora para que cambie. Sin aceptar que lo que acontece en el presente es el objetivo en sí para que veas más de ti.  Sientes urgencia de que algo sea diferente y, por eso, te mueves. En lugar de mirar dentro.

Detrás de este comportamiento, se esconde la creencia de que has de hacer para merecer y que la satisfacción que obtendrás será proporcional al sacrificio realizado previamente. También actúas para dejar de percibir los efectos del miedo en ti. Puede incluso que creas que tu valor está condicionado por todas las etiquetas que llevas puestas. 

La ansiedad ante la incertidumbre surge cuando tu mente intenta resolver hoy los problemas del año 2035 a las tres de la mañana. Se manifiesta como ese nudo en el estómago, taquicardias sin haber corrido ni un metro o una lista mental interminable de catástrofes hipotéticas. Sentir ansiedad ante la incertidumbre no significa que estés roto, solo que tu cerebro está sobreactuando en su papel de guardaespaldas.

En ocasiones, te compartas de manera compulsiva para huir de la experiencia de estar ante la incertidumbre y, desde aquí, es fácil derivar en adicciones y trastornos de ansiedad. Los niveles de cortisol, la hormona del estrés, aumentan mostrándote que, a pesar tu proceder, te sientes amenazado y desprotegido. A veces, por tus propios pensamientos. Te ignoras como estrategia, y puede que dejes de lado tus valores y la empatía. Te sientes un impostor o un fraude mientras el miedo sigue creciendo dentro de ti.

A veces, no es "pa'lante" sino que toca dar marcha atrás o pararte.

Aunque te resistas, es probable que la vida encuentre la manera de detenerte para que observes tus conflictos internos.  Después, las acciones correctas y efectivas que elijas tendrán que ver con ir hacia los miedos o con no moverte hasta que los identifiques. 

Mecanismos de control que llevan al caos

5. El sentido del humor como forma de evasión ante la incertidumbre

Una forma de huir de lo que sentimos es ponernos a hacer humor. Mientras cuento un chiste o una anécdota divertida, distraigo la atención y soy el centro. Estoy ante un desafío, entro en estrés, y el humor se convierte en un refugio, un espacio donde puedo encontrar alivio ante el dolor que experimento. Así me entretengo y mantengo conexiones superficiales. Y, de paso, me subo la autoestima mientras me miran. Después, en ocasiones, lloro en momentos alegres y no entiendo por qué. 

El sentido del humor es una herramienta poderosa cuando te sirve para desapegarte de la ‘forma’ que te habías autoimpuesto. Pero es un error usarlo para anestesiar el miedo o para evitar el conflicto.

La risa es una buena manera de distanciarnos emocionalmente para abordar lo serio con ligereza, y abrir espacios de diálogo y comprensión, facilitando la comunicación en temas incómodos. Puede ser una fórmula para acceder a nuevas perspectivas, y te permite reírte de la rigidez de tus planes previos, abriendo espacio para que la vida te muestre una forma nueva, más coherente y menos traumática. 

En ningún caso, su utilidad ha de ser la de aliviar la intensidad por miedo a perder el control porque, de esta manera, capamos nuestra fuerza.  

Todas las emociones pueden ser un impulsor para decidir con coherencia, tomar las riendas de nuestra vida, liderar y dejarnos sorprender.

Fórmulas inteligentes para navegar en la incertidumbre

6. La ilusión y la confianza ante la aventura que trae la incertidumbre

Las cosas van sucediendo. También las diferentes emociones que se van liberando. Gracias a diversas experiencias, permites que la vida te invite a mostrar otras facetas de ti. Posiblemente aún desconocidas. Y aunque puede que tú no veas tus nuevos talentos, otros los verás por ti y te los harán saber. Conviertes cada instante en un juego para hacer que lo que sea que toque sea divertido. Confías a pesar de la incertidumbre porque determinas que estás protegido gracias a decidir con coherencia.  

En ese camino con niebla, las acciones que vas a realizar no buscan cambiar el mundo sino sacar a la luz quien eres. Miras de frente al vértigo. Al reconocer tu miedo y soltar la necesidad de controlar la forma, tu mundo se transforma. El éxito deja de ser la meta cumplida y pasa a ser la coherencia entre quién eres y cómo observas los detalles de tu realidad. 

Ante la sensación de salto al vacío, sabes que la acción correcta es saltar pero estás convencido/a de que eso no es equivalente a permanecer siempre en movimiento. Te es más útil poner claridad en los detalles de lo que te importa, siendo flexible en la forma en que estos se manifiestan, y permitiéndote descubrir lo apasionante del proceso a medida que lo transitas. 

Al soltar la exigencia de mantener tu forma original —ese látigo con el que te castigas cuando la realidad no encaja en tu plan—, descubres que la solución práctica pasa por vivir las emociones con conciencia y sin juzgarte. Esto no incluye sufrir.

Qué hacer si entras en pánico

La sensación de vacío no nos deja indiferentes. Y cualquier reacción emocional es válida ante la incertidumbre si se vive con conciencia y se le saca partido. Pero, como te acabo de mostrar, muchas veces, esconden miedos no reconocidos a los que no prestamos atención. 

Las reacciones emocionales ante cambios bruscos pueden hacerte sentir en una montaña rusa sin cinturón de seguridad, pasando de la negación absoluta al «modo pánico» en cuestión de segundos. Aprender a surfear la incertidumbre no implica que no te vayas a tragar alguna ola, sino que confías en tu capacidad para volver a salir a flote.

Nos enseñaron un falso concepto de empoderamiento y la sobreprotección ante la incertidumbre nos infantiliza. Como consecuencia, sufrimos porque desconfiamos de nuestra capacidad de hacer frente a lo que acontece o de su utilidad. 

Confiar no es esperar a que las cosas pasen, sino tener la certeza de que, al observar con detenimiento, la forma adecuada se revelará. La prisa es solo el miedo a que, si te detienes a mirar, la forma que elegiste no sea la correcta. Confiar es saber que detenerte a auto indagar es una dedicación importante para construir tu verdadero concepto de éxito. 

Paciencia

Etimología
Proviene del latín patientia, que significa "cualidad del que sufre"

Sentir es ser. Sin toda tu intensidad, lograr el éxito no tendrá sentido.  Y, aunque se te pase por la cabeza la idea, no te vas a volver loco o loca por la falta de control de tus emociones. Simplemente vas a acceder a toda tu sabiduría interna y, si lo deseas, te puedo acompañar. 

Siempre la felicidad nos espera en algún sitio,
pero a condición de que
no vayamos a buscarla.

Yolanda

Traductora de lo Intangible

La incertidumbre no es el problema sino la respuesta reactiva.

El miedo ante lo desconocido no es intrínseco a la situación, sino que surge de nuestros mecanismos defensivos automáticos al intentar protegernos de ella.

El "hacer" compulsivo es una negación de lo que sentimos.

La actividad frenética, lejos de ser un camino hacia el éxito, es a menudo una estrategia de evasión para no enfrentar la desorientación y para evitar reconocer que nuestro control es una ilusión.

La observación de los detalles como acción estratégica.

La clave para avanzar con éxito es soltar el "látigo" de la exigencia y poner el foco en observar los detalles de lo que realmente importa, permitiendo que la forma se revele de manera orgánica. La vida no nos quita el objetivo pero sí cuestiona si nuestra forma es la deseada.

Confianza y Presencia dentro del Plan.

Confiar no significa esperar pasivamente a que las cosas ocurran, sino tener la certeza de que, al observar con detenimiento y vivir sin juicio, la realidad se transformará de manera coherente con nuestra esencia.

Liderando con coherencia hacia un éxito con sentido.

Las emociones no son un obstáculo sino una brújula. La tristeza, el aburrimiento, el enfado, la hiperactividad y el humor son señales de alerta que indican que estamos protegiendo un plan rígido en lugar de observar lo que ocurre realmente.
Integrarlas con conciencia permite el "reseteo" interno necesario para liderar con coherencia.
El sufrimiento nace de confundir el objetivo (lo que deseamos) con la forma específica en que creemos que debe realizarse.

Economía para Bruj@s
Economía para Bruj@s

Dejé de dopar mi sensibilidad con Prozac para inyectarle sentido común a la economía. Traduzco lo intangible para que lideres con el corazón. ✨

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