Por qué me siento un impostor o un fraude

Te preguntas...

• ¿Por qué me siento un fraude a pesar de que mi vida parece un éxito rotundo? • ¿Por qué estoy siempre cansado/a, incluso cuando debería de estar feliz por haber logrado los objetivos que me he marcado? • ¿Por qué lloro o siento un vacío inmenso, incluso cuando debería de estar alegre por lo obtenido? • ¿Qué se esconde detrás de mi necesidad de control? • ¿Por qué me empeño en caerle bien a todo el mundo? • ¿Por qué digo que «no» a nuevas aventuras que me producen curiosidad? • ¿Por qué estoy siempre al límite y siento que voy a explotar, si supuestamente he hecho todo "como debía"? • ¿Cómo he acabado rodeándome de relaciones tan superficiales? • ¿Por qué vivo con la mecha corta, siempre enfadándome y quemado/a, si se supone que he logrado lo que quería? • ¿Qué pasará con mis proyectos si me atrevo a hacer las cosas a mi manera?

Público Objetivo

Personas autoexigentes que han construido una vida de aparente éxito, pero cumpliendo con las expectativas de los demás. Hoy sienten una profunda decepción y anhelan liderar su camino de otra manera.

Paras y observas las consecuencias de seguir la inercia que llevas. Las veces que dijiste  «No pasa nada» cuando no era cierto. Celebrando con sustancias para no parecer sos@ y ahogando las voces internas que no cesan de recordarte que te estás traicionando.  Tratando de animarte mientras enmudeces a tu corazón. Brindando por ti y tu falta de amor propio

Te sientes un impostor porque, para alcanzar ciertos objetivos, te pusiste una máscara y apagaste tu mirada. Dejaste de ser honesto/a contigo. Fue entonces cuando las cuentas de tu propia brújula interior dejaron de cuadrar. Para mantener esa apariencia de éxito ante los demás, elegiste habitar verdades prestadas, silenciando tus emociones y alterando tu propia realidad.  Y te diste cuenta. Pero hiciste como que no pasaba nada. Aún estás a tiempo de hacerlo a tu manera. 

Sientes agotamiento por los «sí, quiero» que diste y que no atendían a tus apetencias. Por rutina, sin cesar de dejarte en último lugar en tu lista de prioridades. Resaltando por costumbre lo que no te importa pero que se supone que es lo que te llevará a obtener lo que deseas. Y olvidando tus condiciones inamovibles en tu concepto de éxito con sentido

Te llamas impostor o impostora porque tomaste decisiones equivocadas y lo sabías. Mientras parecías el dueño o la dueña del mundo, tus intereses eran una cuenta cerrada. Pero ahí está la magia: estás a tiempo de volver a elegir.

síndrome del impostor

Caminaste entre remordimientos, vergüenza y sentimiento de culpa. Siguiendo expectativas y promesas. Mientras intentabas sacar lo mejor de ti pero dejabas de lado tu esencia, y aprovechabas oportunidades de oro que echaban a perder lo que te hacía feliz. Después, lloras de alegría: una parte de ti celebra el momento, mientras la otra derrama la tristeza y la tensión acumuladas. O, si decides no soltar ese peso, sigues tu viaje con la mecha corta, a punto de desbordarte.

Te consideras un fraude porque tomaste la opción de anestesiar tu malestar emocional. Huías de ti y de tus fantasmas.  Y lo intuías. A pesar de ello, en cualquier momento, puedes conversar con tus miedos y recolocarlos para decidir bien. Con coherencia.

Impostor

Etimología
Proviene del latín compuesto por el prefijo "im-" que significa "hacia adentro" o "sobre".
El verbo ponere, que significa "poner" o "colocar".
Y el sufijo "-tor", que indica "el que hace la acción".
Luego significa "el que pone encima o impone".

Mientras estás forrad@ o necesitas ser un partidazo, aprendiste a ser fuerte y a interpretar pero, en el fondo, te sientes del montón. Alardeas de que te metes a todo el mundo en el bolsillo lo que te es útil para montar tu imperio. Pero esa soberbia es solo un escudo. En el fondo, sabes que te has rodeado de relaciones de quita y pon y te sientes solo/a. 

Al darte cuenta de que construiste tu camino sobre verdades prestadas, llegas a una encrucijada. Para mantener la concordancia de tu discurso, alterabas los datos o los estímulos que contradecían lo que te decías. Ahora que has alcanzado la meta impuesta, no sabes si darte la enhorabuena o el pésame, porque te has convertido en prisionero de un éxito que no lleva tu nombre.

Tu personaje se comía el mundo, acumulando logros y aplausos, pero tú, en esencia, ibas desapareciendo bajo él. Es la evidencia de que más no es mejor cuando el precio a pagar es diluir tu propia identidad. Por eso, te sientes farsante pero estás a tiempo de pedirte perdón.

Más vale caer con honor
que ganar con fraude.

Desechabas aventuras que te invitaban a salir del guion establecido o posponías, entre pretextos y justificaciones, aquello para lo que no te sentías preparad@. En lugar de admitir que esas alternativas te asustaban por su incertidumbre, te escudabas en un «No» lleno de arrogancia,  utilizando el orgullo como barrera para proteger tu fragilidad.

Te quedaste en esa supuesta zona de confort, un refugio de certezas que controlas pero que, paradójicamente, te mantiene anestesiado/a. Pasas el tiempo en una aparente comodidad que, en realidad, te aleja de aquello que verdaderamente te hace vibrar. De ahí que te llames impostor o impostora. Pero es reversible.

Cuando no sabías, en lugar de respirar y darte espacio para pensar, te dejaste liar. Por miedo a la incertidumbre y a caminar a golpe de improvisación, te pusiste el piloto automático. Adoptaste respuestas prefabricadas y dejaste que otros decidieran lo que te faltaba, renunciando a descubrirlo por ti. Ahora te sientes en una olla a presión

Tu verdadera esencia hizo mutis por el foro, retirándose discretamente de la escena. Mientras tanto, tú te quedaste a solas interpretando el papel en una vida llena de ruido exterior y certidumbres que no te llenan. Por eso, te ves como un impostor o impostora. Pero éste es un buen momento para optar por lo que te ilusiona y aceptar la locura de hacer las cosas a tu manera. 

Hacer mutis por el foro

Etimología
Esta expresión se utilizaba cuando un actor salía discretamente de la escena por el fondo, de forma que dejaba de ser visible para el público.
personajes con los que tratar de hacer historia

Mientras buscabas ocupar puestos de autoridad y sacabas adelante tus proyectos con mucho esfuerzo y sacrificio, trataste de no pensar en lo que despierta tu curiosidad. Ahí el estrés empezó. Cuando reprimías lo que te hace palpitar

Esa voz interior que te llama impostor o impostora busca que des un lugar en tu vida a lo irresistible que hay en ti. Cuando le des espacio, tus conquistas superficiales se diluirán para tomar una forma mucho más auténtica. Al dejar caer la máscara, verás que entre tú y lo que realmente deseas solo estaban los miedos que te negabas a observar. Por eso, permítete ser desenmascarado/a

Yolanda

Traductora de lo Intangible

El éxito vacío hace sentir que eres un impostor.

Alcanzar metas externas carece de valor real —y genera un hondo malestar— si el precio que pagas es silenciar tu voz interior, desatender tus prioridades y/o renunciar a lo que de verdad te ilusiona.

El coste emocional de la incoherencia: Síndrome del impostor.

El impostor no es el que engaña al mundo sobre su talento, sino el que se engaña a sí mismo. Es la persona que decide ponerse una máscara para encajar, desconectándose de su propia identidad.
Vivir sosteniendo "verdades prestadas" y persiguiendo expectativas ajenas pasa una factura inevitable. Esta disonancia interna se manifiesta en agotamiento, culpa, remordimientos y una reactividad constante (ir por la vida con "la mecha corta").

El miedo disfrazado de arrogancia y comodidad.

Los mecanismos de defensa sirven para no exponernos. Rechazamos caminos genuinos y nos refugiamos en una falsa zona de confort o en actitudes arrogantes, simplemente para ocultar el miedo que nos da la incertidumbre de mostrarnos vulnerables.

Liderando con coherencia hacia un éxito con sentido.

A pesar del tiempo invertido en mantener el personaje, siempre estamos a tiempo de pedirnos perdón, desenmascararnos y permitir que nuestra vida tome una forma nueva, guiada por la honestidad personal.

Economía para Bruj@s
Economía para Bruj@s

Dejé de dopar mi sensibilidad con Prozac para inyectarle sentido común a la economía. Traduzco lo intangible para que lideres con el corazón. ✨

Artículos: 120

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solverwp- WordPress Theme and Plugin