Fuiste a la universidad. Te mudaste a la gran ciudad y te pusiste a trabajar. Es la historia de muchas personas pero qué hay de tu propósito.
Te gustaría hacer algo diferente aunque no sabes ni el qué ni cómo. Para hallar claridad, te propongo una dirección. Deja, por un momento, a un lado el tema laboral y contéstate a esta cuestión:
¿Qué sí sabes que te apetecería hacer pero lo estás posponiendo?
Es muy probable que si te decides al fin, por esa idea, aunque te parezca muy loca, empiecen a fluir las respuestas profesionales que buscas.
El propósito apareció mientras cumplía un deseo antiguo
Beatriz Magro precisamente hizo esto. Aunque actuó cuando ya no soportaba más su vida. Por fin, se fue a dar la vuelta al mundo, que era un deseo antiguo que tenía.
¿Y qué encontró como por casualidad?
En California, se cruzó con un producto desconocido que la enamoró. Una especie de refresco, en versión sana, que le pareció riquísimo. Le llamaban kombucha. Se preparaba con té, agua tratada y azúcar, a lo que se le añadía el scoby, una combinación de levaduras y bacterias encargada de hacer la fermentación.
El propósito tiene que ver con satisfacer las necesidades propias
En ese momento, era un producto totalmente desconocido en España pero muy popular en el norte de América. Enseguida se dio cuenta de que tenía delante un artículo que satisfacía una necesidad que ella tenía, y que estaba latente en muchas personas sin saberlo.
Si preguntas y escuchas, la vida te muestra tu propósito con señales
Por si le quedaban dudas, siguió con su viaje y, cuando llegó a Quito, encontró el ‘scoby’. Lo sintió como una señal. Cuando regresó con su hongo y habló con su abuela, ella lo reconoció. Lo utilizó la bisabuela mucho tiempo atrás aunque tenía un sabor más asqueroso.
Su abuela le explicó que una vecina pudiente del pueblo fue a Madrid a un congreso y un médico extranjero, no recuerda si era japonés o chino, le entregó ese hongo para mejorar su salud. Había que tenerlo tapado y a oscuras. Luego soltaba un caldito repugnante que había que beberse. Este hongo tenía hijos. Y esos hijos se fueron repartiendo entre las vecinas. Empezó tomándolo la jet set pero se distribuyó por el pueblo rápidamente. En poco tiempo, estaba en la mayoría de las casas. Después desapareció sin más.
Ahora su nieta lo traía de vuelta al pueblo.
Cuando aportas valor, el éxito sólo es cuestión de tiempo
Desde el mundo, parecía una lucha de David contra Goliath, siendo Goliath las grandes multinacionales de refrescos. Parecía una locura pero eran tan claros los beneficios que tenía para la salud, que ella y su amiga Nuria Nogales, sabían que iba a ser un éxito. Sólo era cuestión de tiempo y confianza.
Se gastaron su paro y los ahorros, y convencieron a familiares y a amigos para que invirtieran en su idea. Se asesoraron convenientemente, buscando crear el mejor producto y lo apostaron todo.
En marzo de 2017, dejaron sus respectivos trabajos y así nació KOMBIDA. Se acababan de lanzar al vacío y empezaba la aventura.
Al principio eran 3. Ellas dos y la madre de una de ellas. Entre las tres lo hacían todo. Ahí aún era una fábrica clandestina en el desván de la casa de Beatriz.
Un propósito está hecho a medida
Revolucionaron con su manera
Lo hicieron a su manera. Usaron té verde, en lugar de té negro, que es lo habitual, porque sabían que era más saludable.
Optaron por establecerse en su pueblo, el que les vio nacer. Fregenal de la Sierra, un pequeño pueblo de apenas 5000 habitantes al sur de Extremadura. En la España vaciada.
Querían trabajar, sobre todo, con mujeres para promover su liderazgo. Se centraron en ser la mejor kombucha. Querían ser un producto de calidad, accesible casi a cualquier persona.
En su trayectoria como empresarias, lo primero que revolucionaron fue a su pueblo, haciendo fieles clientes a personas que, en los inicios, eran reticentes.
Sin crear marca sino hablando de su valor
Cuando sabes que lo que ofreces es beneficioso, lo quieres llevar a todas partes y quienes lo conocen te ayudan en esa labor. Su equipo de empleados están a una con ellas y dan lo mejor que tienen dentro. Y el pueblo también trata de ayudarlas.
Enamoraron tanto con su mensaje que Antonio, el padre de Beatriz, dejó su puesto de funcionario, donde llevaba 30 años y era jefe en el Organismo Autónomo de Recaudación, para acompañar a su hija en su proyecto.
Ellas no se ocupan tanto de crear marca sino de hablar una y otra vez sobre su producto que les parece maravilloso. Y ha dado resultado.
Con las ideas iniciales como brújula
Trataron de crear planes de acción, pero su experiencia les enseñó que la vida es la que crea y la que marca el ritmo. Con frecuencia, sienten una aparente falta de claridad. A menudo les toca improvisar y adaptarse sobre la marcha, poniendo la brújula en la idea que eligieron. Esas ideas sirven de guía a la hora de tomar decisiones en el día a día. Pasito a pasito.
Es la mejor manera de respetar la esencia de lo que aún no sabes exactamente qué es. Gracias a ese recordar: ¿Por qué hago lo que hago? ¿Hacia dónde dije que quería ir? ¿Y para qué?
En ellas, apareció una idea que les obsesionó y se dejaron llevar por ella. Esto implica salirse de lo norma, atreverse a soñar y sacar el espíritu aventurero que todos llevamos dentro.
¿Qué te haría vibrar y parecer que has enloquecido?
Si no sabes la respuesta, pregunta a la vida y ella te dará las respuestas. Si lo permites, accederás a pistas para conocer más sobre tu proyecto de vida particular. Y si no entiendes lo que trata de decirte, te puedo echar una mano.



