Me considero una traductora de lo intangible pero, para una persona de negocios, puede parecer un concepto muy abstracto y poco práctico. Sin embargo, es real pero difícil de medir, nombrar o interpretar.

Lo intangible es, precisamente, el hilo conductor de todo lo que vengo publicando. Influye en nuestra capacidad de Autoliderazgo, en la Gestión emocional del cambio y en si tenemos a un Éxito con sentido. 

¿No me entendiste? Lo intento de nuevo. Hago visible lo invisible que ya está ocurriendo en personas y organizaciones, para transformar esos puntos ciegos en nueva información que favorezca un liderazgo consciente y coherente que atraiga un éxito con sentido.

Lo intangible también es información. Lo que no ves también está dirigiendo tu negocio. Una conversación que nadie quiere tener. Una decisión que siempre vuelve a la misma persona. Un equipo que deja de discrepar. Una reunión que podría no existir. Un cliente que parece satisfecho pero no vuelve. Una estrategia que funciona sobre el papel pero genera resistencia al ejecutarla. Todo eso también es información.

Como ya advertimos en ¿Qué esconde la obsesión por la Productividad?, el látigo más feroz lo llevamos dentro. El ¿Por qué el «no tengo tiempo»? esconde una huida de ti. Esa prisa crónica rara vez significa que te falten horas, sino que estás yendo en dirección contraria a lo importante. 

Te muestro lo que tu cuerpo y datos reales del mercado ya están captando, pero la mente racional y analítica ignora. Y qué posibilidades aparecen cuando eso se ve (lo que se puede hacer diferente).

Porque aquello que no aparece en un informe también puede estar condicionando la toma de decisiones, la cultura de empresa, las relaciones y los resultados.

Para tener un liderazgo coherente, es preciso conocer qué genera resistencias al cambio en tu empresa y las estrategias de liderazgo ineficaces que has de erradicar. 

¿Qué es exactamente “lo intangible” que traduzco?

Lo intangible también tiene consecuencias empresariales. Un problema de comunicación puede ser un problema de confianza o un equipo aparentemente tranquilo puede haber dejado de pensar en voz alta.

Hay mucha información disponible en cada persona o en cada empresa, pero que no está siendo leída, reconocida o utilizada estratégicamente. He aquí 9 fuentes de información valiosa que pueden estar afectando a tu negocio sin aparecer directamente en tus métricas.

1. La Confianza.

Es aquello que permite que las personas puedan decir lo que ven, reconocer lo que no saben, discrepar, pedir ayuda y actuar sin tener que protegerse continuamente. 

Se percibe en detalles aparentemente pequeños como lo que la gente calla, las conversaciones que se posponen, cuánto se controla, cuánto se delega, qué errores se esconden, si las promesas se cumplen o si existe libertad para decir “esto no está funcionando”.

La confianza es el suelo invisible sobre el que se construye todo lo demás. Por ello, me ocupo de saber dónde se rompe y qué hace que se rompa.

Sobre esto he escrito mucho. Como desarrollé en el post La confianza es más peligrosa que el dinero, la confianza es la ventaja competitiva más difícil de copiar y más fácil de perder. Y en La Rentabilidad de la Verdad aprendimos por qué la honestidad es la estrategia de mercado más robusta. También os mostré cómo sin confianza no hay cultura de empresa sino reglas mafiosas. 

Por eso, no te extrañes de que puede que todos ya sepan lo que está pasando y lo único que falta es que alguien pueda decirlo sin consecuencias. Es como cuando el/la cornuda es el/la último/a en enterarse. A menudo, no falta información, sino disposición para mirar lo que contradice la historia que os estáis contando. 

Es fácil que no estéis confundidos sino que estáis intentando sostener dos realidades: La verdadera y otra que ya no cabe.  Las mentiras tienen un coste económico y biológico que es posible reducir. Y forzar una verdad que no es cierta en el liderazgo se convierte en manipulación disfrazada de honestidad.

Y el problema no es que no sepáis qué hacer, sino que todavía no asumís lo que implica hacer mostrar la verdad. La confianza no se compra pero su falta mata el alma del equipo. Las fachadas son trampas invisibles que sabotean el liderazgo coherente. 

Detrás de todo este tipo de comportamientos, suele haber una o varias decisiones pendientes que están consumiendo más energía que tomarlas.

Infografía sobre problemas de confianza en equipos de trabajo, falta de iniciativa y reuniones innecesarias.
  • Un aparente problema de comunicación que esconde un problema de confianza: la gente ha aprendido que decir lo que piensa tiene consecuencias.
  • La falta de iniciativa de un equipo puede ocultar un sentimiento de inseguridad para tomar decisiones sin pedir permiso.
  • Tenéis numerosas reuniones que podríais reducir si se dejara de evitar las conversaciones importantes.
  • La falta de transparencia puede estar motivada por falta confianza para poder decir la verdad cuando la verdad incomoda. El equipo no te está ocultando información. Está protegiéndose de la reacción ante esa información.
  • Un aparente problema de compromiso puede tener que ver un entorno donde responsabilizarse implique buscarse problemas innecesarios. 
  • Un problema en la capacidad de trabajo del equipo puede tener que ver con dificultades a la hora de delegar porque todo vuelve a pasar por la supervisión del que delega. 

2. Los Patrones Invisibles.

Te muestro qué patrones se están repitiendo innecesariamente y qué hay detrás de ellos. Lo que aprendimos para protegernos y que hoy puede estar dirigiendo decisiones que creemos racionales, pero que estamos tomando como una respuesta defensiva adquirida en el pasado.

No es la primera vez que ocurre. Una y otra vez, sigues llegando al mismo lugar. Has cambiado de estrategia, de equipo y de mercado. Pero el problema sigue teniendo la misma forma. El patrón no está fuera.

En el fondo, no estás tomando malas decisiones, sino diferentes para resolver siempre la misma necesidad. Y no se trata del problema en sí sino entender por qué y para qué sucede. 

Cuando un mismo resultado aparece después de cambiar personas, estrategias o circunstancias, quizá haya algo más profundo que revisar: el patrón desde el que estás decidiendo.

Lo intangible también tiene consecuencias empresariales.

3. La Intención.

La pregunta no es solo qué quieres conseguir, sino desde dónde estás intentando conseguirlo. Quieres crecer, pero estás tomando todas tus decisiones desde el miedo a perder o vendiendo sin el deseo de aportar valor. Tratas de demostrar que eres suficientemente bueno cuando el cliente ya lo percibe.

Te explico: ¿Qué está sosteniendo realmente una determinada forma de actuar? Mirar desde dónde se actúa y cómo condiciona el resultado que se obtiene es un conocimiento que puede cambiar nuestra perspectiva.

La estrategia puede ser correcta. Pero la energía desde la que la estás ejecutando está generando el resultado contrario.

Verbalizas tu objetivo. Pero la necesidad interna que estás tratando de resolver y desde donde estás tomando las decisiones no tiene nada que ver con dicha meta. 

Desde un liderazgo coherente, lo que puedes crear aún no tiene forma, luego ¿cómo te preparas para lo impensable?  Fácil. Siguiendo a tu curiosidad. Y, para eso, cualquier edad es la adecuada. Aquí tienes 3 historias inspiradoras pero en la web hay muchas más.

Antes de preguntarte qué estrategia necesitas, es más revelador observar qué necesidad interna está intentando resolver esa estrategia porque el éxito sin amor no es un verdadero éxito y no lo digo solo yo. De hecho, muchos supuestos éxitos acostumbran a terminar de manera trágica. Yo te traduzco tu intención a cada instante para andar un camino más divertido.

4. La Sensibilidad.

La sensibilidad es un activo estratégico, pero, para sacarle partido, se requiere dejar de experimentar la vida desde la lucha y la supervivencia. En caso contrario, puede consumirte la energía hasta el burnout. He aquí 5 Claves de Éxito para Transformar la Lucha en Visión Profunda en la Incertidumbre.  Hay más.

Solemos bloquearla, creando una coraza, que llamamos empoderamiento. A mayor grosor de la armadura, más se desconecta la empatía. Y, sin ella, es imposible dejar un legado que refleje tus valores. Por eso, no suele salir bien.

Sentir nos hace escuchar la incertidumbre (sus dudas y sus faltas de respuestas). Para evitarlo, nos ponemos el disfraz de fuerte. Nos enfocamos en ser disciplinados mientras nos  auto-abandonamos. Preferimos una falsa claridad mental acompañada de una falta de autoliderazgo. Mientras no vemos que estamos apagando nuestra linterna interna. Lideramos a ciegas. 

El plan no es muy bueno. Por eso, te enseño lo que dejas de percibir por pensar que la sensibilidad es una carga.  Matices, tensiones, anomalías y señales débiles son visibles antes de que sean evidentes cuando la sensibilidad está equilibrada. Las incomodidades no se ignoran. Se las pone nombre. Se puede aprender a leer la información útil que hay detrás.

La sensibilidad no sustituye al análisis. Añade información que no ha sido captada. 

Lo que no ves también está dirigiendo tu negocio.

Eso es precisamente lo que aborda el liderazgo consciente: aprender a incorporar a la toma de decisiones aquella información que no siempre aparece en un informe, pero que está condicionando lo que ocurre en la organización.

5. La Intuición.

Antes de todo, aclarar que no es lo mismo intuición que un impulso reactivo camuflado de empoderamiento. La intuición te da información que todavía no ha encontrado palabras para poder explicarla racionalmente. Por ejemplo, reconoce esos patrones de los que hablábamos antes. Te ayudo a darle voz.

No sabes explicar todavía por qué este camino no te convence. Hay muchas ideas en tu cabeza sin ordenar. Es una información que ya tienes pero que estás desautorizando. Te parece que te lleva a una decisión irracional y la acallas.

Los números dicen que funciona, pero algo te dice que no encaja. Percibes que sigues una estrategia para un escenario que ya ha cambiado. La pregunta no es si debes obedecer ciegamente a tu intuición, sino qué información sutil está traduciendo esa sensación que todavía no has sabido formular.

Sin intuición, lo más probable es que solo repitas caminos pasados poco satisfactorios por mucho que te digas que sabes a dónde vas. Esa aparente acción segura puede ser perfectamente una forma de huida para no ir en la dirección que te da vértigo. 

El liderazgo consciente no consiste en sustituir los datos por intuición, sino en aprender a escuchar ambas fuentes de información.

Los síntomas no siempre señalan el problema que está delante.

6. La Coherencia.

Detecto la distancia entre lo que se piensa, lo que se siente, lo que se dice y lo que se hace. La incoherencia genera un coste invisible. Sin embargo, la coherencia libera energía para avanzar.

Tu equipo requiere dejar de sentirse un recurso.  Tu cliente no necesita más intensidad sino ser realmente entendido. Y puedes iniciar un negocio rentable sin amar lo que haces pero deberías preguntarte cuánto de ti necesitarás sacrificar para mantenerla.

La incoherencia genera efectos destructivos, incluidos el desgaste cognitivo, físico y emocional. Y sin coherencia, no es posible la confianza. 

Un liderazgo consciente observa precisamente esa distancia entre lo que una organización dice que es y aquello que realmente hace cuando tiene que tomar decisiones.

La coherencia organizacional aparece precisamente ahí: cuando los valores dejan de ser un discurso y empiezan a influir en las decisiones que se toman cuando existe presión.
Infografía que explica la incoherencia entre cultura organizacional, liderazgo empresarial y toma de decisiones.
  • Un aparente problema de estrategia puede ser en realidad una incoherencia entre lo que decís que queréis y aquello que estáis premiando.
  • Una falta de iniciativa que oculta penalizaciones cuando las decisiones no pasan por la autoridad. 
  • Una falta de claridad en los valores y en la cultura de empresa motivada por la falta de coherencia entre lo que se dice y las decisiones que se toman cuando hay presión.
  • Agotamiento, bajas y estrés producto de sostener una manera de trabajar que ya no está alineada con el equipo.
  • Una falta de compromiso con el propósito o con la cultura de empresa puede tener que ver con que la dirección no toma decisiones acorde a lo que está escrito. Hay distancia entre lo que se pide y el ejemplo que se da.

6. La Vulnerabilidad.

Favorezco que te reconcilies con tu vulnerabilidad, entendida como la capacidad de mostrarte completamente sin sentirte débil, para generar relaciones donde pueda existir confianza real. La que permite poner humanidad, profundidad y sentido en la forma de relacionarse, decidir y crear. Para lograrlo, necesitaremos de todo lo anterior.

La vulnerabilidad tiene una relación inversa con la autoestima. A mayor coraza, menor empoderamiento.

En muchas ocasiones, no falta comunicación en tus relaciones, sino que se necesita poder decir ‘no lo sé’ sin sentir que pierdes autoridad. No requieres ser perfecto/a, sino sostener lo que ocurre cuando no tienes respuestas. Y no es falta de liderazgo reconocer un error sin defenderte por ello. El verdadero problema aparece cuando todos tienen que fingir que todo es certeza y los errores no suceden. 

Las relaciones profundas requieren de tener la confianza de enseñar más que la parte que consideras impecable. La vulnerabilidad es el puente más sólido hacia una lealtad que no depende de perfecciones.

La vulnerabilidad es poder mostrarse sin armadura y sin miedo a las repercusiones. Es un poder que forma parte del liderazgo consciente.  De hecho, no se puede liderar de manera horizontal sin aceptar la vulnerabilidad.

Y permite que las piezas de tu vida encajen. Ya les pasó a otros.

7. Tu Manera.

Reconozco aquello que refleja tu particularidad pero que se esconde por tratar de encajar en un modelo externo de prosperidad. Saco a la luz lo que te hace diferente pero que dejaste olvidado en un cajón para que localices tu concepto propio de éxito con sentido.

Probablemente no necesitas parecer más profesional sino dejar de esconder aquello que hace reconocible tu manera de hacer las cosas. 

Seguramente no tengas un problema de diferenciación, sino un exceso de adaptación al mercado. Puedes estar intentando construir un negocio que funcione como otros en lugar de hacerlo más tuyo. Cuando precisamente tu ventaja está en tu forma de verlo. 

Con frecuencia, no necesitas encontrar tu propuesta de valor, sino dejar de limar aquello que ya te hace diferente. Tu rareza no es un problema para tu marca. De hecho, probablemente es lo que todavía no has convertido en posicionamiento.

Cuando no escuchas tu manera, no te falta autoridad, sino que te sobra esfuerzo por parecer alguien que no eres.

Aquí es donde aparece el contenido importante que suele pasar desapercibido: la distancia entre lo que el mercado te dice que deberías ser y aquello que realmente sabes hacer de una manera que otros no pueden replicar.

La capacidad de liderazgo es nuestro estado natural. Cualquier momento es bueno para dejar salir a nuestro genio con sus talentos y conectar con un éxito con sentido aunque parezcamos raritos.

8. La Vitalidad Organizacional.

En las empresas, leo la energía real de un equipo: su capacidad de aprender, de confrontar, de crear y de moverse en el cambio. También desvelo lo que las personas no dicen y que podría aportar valor y el por qué no lo hacen. 

Infografía que explica la incoherencia entre cultura organizacional, liderazgo empresarial y toma de decisiones.
  • Un supuesto buen clima laboral, con reuniones tranquilas, sin conflictos y con indicadores correctos, no tiene por qué significar que todo vaya bien. Puede que los empleados piensen que no merece la pena tenerlos y que la energía disponible no se esté utilizando para hacer que las cosas sucedan. Un equipo que no contradice puede ser muy disciplinado o que haya  dejado de pensar en voz alta.
  • Una aparente falta de motivación puede necesitar que los empleados vuelvan a sentir que lo que piensan tiene capacidad de transformar algo.
  • Una falta de talento puede ser producto de que el personal está infrautilizado sus capacidades porque ha aprendido a esperar instrucciones.
  • La falta de iniciativa no siempre es falta de compromiso. A veces es el resultado lógico de haber penalizado demasiadas veces el error.

En mis posts, te he dado razones para invertir en salud mental. He criticado las modas empresariales de poner parches de bienestar que no generan el resultado esperado. 

Nuevas métricas, técnicas y dinámicas artificiales que siguen drenando el alma de las personas y, con palabras bonitas, en muchos casos, encubren nuevas formas de control y/o manipulación, que tienen un coste oculto.

La vitalidad organizacional no consiste únicamente en que las personas estén bien. Tiene que ver con que exista energía disponible para aprender, discrepar, decidir, crear y hacer que las cosas sucedan. Y cuanto más se estandariza, más se deshumaniza.

Las empresas funcionan como su ser vivo. Pero muchos aún se empeñan en hacerlas funcionar como las mafias, dañando gravemente sus culturas. Y el bienestar no se puede encapsular en una métrica tradicional. 

¿Qué significa practicar un liderazgo consciente?

El liderazgo consciente consiste en ampliar la mirada antes de decidir. No significa abandonar los datos, la estrategia o los objetivos económicos, sino incorporar aquello que también está influyendo en ellos: la confianza, las emociones, los patrones de comportamiento, la cultura, la intuición, la coherencia y la manera en que las personas están viviendo lo que ocurre.

Un liderazgo consciente no busca controlar todo lo que sucede, sino comprender mejor qué está sucediendo para poder decidir de forma más coherente.

Cuando puedes ver lo que antes no veías, puedes decidir de otra manera.

Leo las señales sutiles que aparecen en las personas, en los equipos y en las organizaciones: la sensibilidad, la intuición, las incoherencias, lo que se evita, lo que se repite, lo que falta, la energía que circula —o deja de circular—, la intención desde la que se decide y aquello propio que se está intentando esconder para encajar.

Lo traduzco para que pueda comprenderse. Y cuando algo puede verse y comprenderse, puede elegirse de otra manera.

Ese es el propósito de hacer visible lo intangible: no sustituir los datos, la estrategia o la experiencia, sino ampliar la información disponible para tomar mejores decisiones. No se trata de sustituir los números por intuición, sino de dejar de ignorar la información que las cifras no contienen.

Economía para Bruj@s
Economía para Bruj@s

Dejé de dopar mi sensibilidad con Prozac para inyectarle sentido común a la economía. Traduzco lo intangible para que lideres con el corazón. ✨

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